Contaminación Plástica
- casacommunia
- 27 may 2020
- 4 min de lectura

El plástico invade nuestra vida más de lo que pudiéramos imaginar.Si hiciéramos el ejercicio de sacar todo lo que tenemos en casa que está hecho de este material, estaríamos muy sorprendidos: artículos de cocina, de aseo, objetos de decoración, mobiliario, ¡maquillaje, ropa, zapatos…infinidad de objetos! La vida sin plástico hoy parece una utopía.
Y es que este es un material que nace hace aproximadamente 100 años, llegó para ¨facilitarnos la vida¨. Tiene muchas ventajas: su densidad, ligereza, maleabilidad y versatilidad hace que podamos hacer múltiples cosas utilizando una baja cantidad de energía. Además, es muy resistente e impermeable y por su producción a gran escala, muy económico, lo que ha hecho que cada vez más reemplace otros materiales haciendo más accesible la elaboración y masificación de artículos que eran mucho más caros en el pasado.
Normalmente hablamos de plástico como si fuera un solo material, pero no es así. Existen múltiples tipos de plásticos cada uno con características diferentes. En su mayoría todos vienen del combustible fósil (el 4% de la producción de esta materia prima no renovable se usa para la industria plástica) y existe una proporción muy pequeña de origen renovable.

¿Por qué son un problema?
1. No son biodegradables, y su tiempo de descomponen es de 400 años, dato que aún no ha sido corroborado porque no ha pasado ese tiempo desde que se creó el primer elemento plástico, ósea que aún existen en algún lado del planeta todos los plásticos producidos desde el origen del material. Pero además de no descomponerse se fragmenta en pequeños pedazos que conocemos como “microplásticos”, y que hoy son uno de los principales retos en la descontaminación de los océanos y de muchos más ecosistemas.
2. Están en todas partes, en el agua, en la tierra y hasta en el aire. Ya son cotidianos los videos o artículos sobre animales que perecen al quedar atrapados en elementos plásticos o al consumir cantidades masivas de este. Y este consumo no es exclusivo a los animales, toda la cadena trófica, desde el plancton hasta los seres humanos consumimos plástico de manera diaria a través del agua, de los alimentos y hasta en ciertos ambientes en donde hay concentración de plástico en el aire. Green Peace calcula que diariamente nos comemos el equivalente a una tarjeta de crédito.
Aún no se conoce con exactitud cómo afecta el consumo de plástico a la salud ni hasta qué punto los micro y nanoplásticos van a integrarse a las células y tejidos musculares de las especies o cómo las substancias tóxicas que estos despliegan en el agua afectan la vida en sí. Sí está claro que es un problema ambiental de dimensiones épicas que atenta directamente contra los ecosistemas y que no existe una regulación estricta y global que permita cerrar el ciclo del plástico. Es decir, no se ha estructurado un sistema de economía circular que garantice la recuperación del material para que pueda ser reutilizado. También existen los diferentes lobbies del plástico, representados por las Asociaciones de la Industria del Plástico en diversos países, que son fuerzas de gran incidencia en las economías nacionales y que están ahí para defender sus intereses: fomentar el consumo de plástico virgen. En consecuencia, hay un apoyo insuficiente para iniciativas de recolección y reciclaje.
Si seguimos por la misma vía, se estima que 104 millones de toneladas métricas adicionales de plástico contaminarán nuestros ecosistemas para el 2030. Para que puedan tratar de imaginarlo, esto equivale en peso a 14.8M de elefantes, 224mil estatuas de Cristo Rey de Cali o más de 10mil Torres Eiffel de desechos.
Con todo y esto, queda la acción individual, lo que podemos hacer a través de nuestras decisiones y acciones diarias, pero seguimos flojos en el tema. A pesar de que la contaminación plástica y su impacto nocivo es evidente para la mayoría de nosotros, pocos nos hacemos responsables de nuestro consumo de plástico y de su reciclaje. El ritmo acelerado de la vida hace que miremos hacia otra parte y caigamos en la facilidad. Como consumidores, compraremos ese café o ese jugo en vaso plástico y con pitillo o pediremos ese almuerzo integralmente empacado en icopor (algunos con la culpa de estar haciendo algo mal) pero el afán prevalece sobre estos temas. Al mercar, llevaremos también una gran cantidad de productos con empaque plástico a nuestras casas, el cual no tenemos idea alguna de cómo separar para que la posibilidad de que sea reciclado aumente y siendo francos, el tema no es sencillo (tipos de plástico, mezclas de plástico con otros materiales, etc.), de nuevo, el tema agobia y lo dejamos rápidamente de lado.
Nuestra actitud hace parte del problema, pero también hace parte de la solución. Hacernos responsable de nuestro consumo pesa sobre las decisiones de las grandes corporaciones. El año pasado, Coca-Cola y PepsiCo. se retiraron formalmente de la Asociación de la Industria del plástico de USA, pues se han posicionado en contra del consumo plástico de un solo uso lo que hace incompatible que a la vez apoyen económicamente a este tipo de asociación. Aunque estas dos empresas tienen todavía mucho por hacer, este cambio de paradigma se gestó gracias a peticiones masivas vehiculadas por ONGs pero que surgieron desde la gente del común. Cada acción cuenta por pequeña que sea.
Tenemos la responsabilidad individual de re-pensar nuestro consumo y la responsabilidad colectiva de implementar acciones en cada etapa de la cadena de valor del plástico.Es necesario cerrar el flujo de plástico que se filtran en el medio ambiente. Propender por un enfoque holístico -desde el diseño hasta la disposición- nos pondrá en el camino hacia la transformación de toda la cadena de valor del plástico y nos acercará más a la sostenibilidad.







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