Sonrisas que matan: salud oral contaminante y química.
- casacommunia
- 21 may 2020
- 5 min de lectura
Actualizado: 1 jun 2020
En términos de salud oral, siempre nos han recomendado usar lo básico: cepillo de dientes, seda dental y enjuague bucal. Cuando te empiezas a interesar en bajar tu consumo de plástico, estos tres artículos están en el paredón: cepillo hecho de PVC y nylon, tubos en plástico laminado para las cremas dentales, envases PET para los enjuagues bucales, hilos dentales en nylon y empaque plástico, todos productos derivados del petróleo, algunos más fáciles para reciclar que otros pero todos reemplazables por opciones más sostenibles. No olvidemos que aunque plásticos como el PET son de “fácil” reciclaje, los cepillos dentales y los tubos de crema traen varios componentes (gomas, cerdas, aluminio) que son mucho más difíciles o imposibles de reciclar ya que para hacerlo se deben separar todos los compuestos. Sea como sea, el reciclaje es un proceso que demanda mucha energía (transportes y proceso como tal) y que requiere de una infraestructura especial en cada ciudad para poder llevarlo, es decir, no en todas las ciudades se podrán reciclar ciertos tipo de desechos. En todos los casos, es preferible reducir nuestro consumo de plástico a refugiarnos bajo la idea que muchos de estos son reciclables.

Mirando más de cerca el tema de productos de salud oral, nos damos cuenta que además del empaque, hay temas igual de importantes que impactan directamente tu salud y la de tu familia. Si vas a tu mostrador y lees la composición de cada producto vas a encontrarte con algunos de estos elementos: Fluoruro de sodio (flúor), Lauril Sulfato de Sodio, Sacarina de sodio, Dióxido de Titanio, Propilenglicol, Glicerina, Triclosan.
¿Qué son estos productos y por qué es preferible evitarlos?
Flúor
Un gran conocido y gran recomendado en la salud oral convencional pero cuando ves la oferta alternativa de cremas y enjuagues dentales todos resaltan que sus productos son SIN FLUOR. El consumo de flúor, más específicamente su ingesta, está ligado a enfermedades como las fluorosis dentales o esqueléticas que son condiciones que fragilizan seriamente los dientes y los huesos. Estos casos se han visto en poblaciones con acceso a agua fluorada o en niños que usan e ingieren gran cantidad de crema dental o enjuague que usan al cepillarse.
Zoom sobre el Flúor:
Entonces ¿Es malo el flúor? La respuesta es no y sí. Está comprobado que el flúor ayuda al endurecimiento del esmalte dental y que para que una crema comercial sea eficaz debe tener al menos una cantidad de 1450 ppm de fluoruro de sodio en su composición. El problema viene en la cantidad de crema dental que se usa y que por ende, se puede llegar a ingerir al cepillarse los dientes que -como dicho arriba- causando fluorosis dentales o esqueléticas. Los niños son los más expuestos a esta ingesta que ya que el reflejo de deglución (el control de tragar o no lo que se tiene en la boca) se desarrolla hacia los 6-7 años, es decir que pueden tener un consumo constante de flúor. El segundo inconveniente viene de las cantidades de crema dental que consumimos, esto está muy ligado a la publicidad que siempre nos muestra un cepillo de dientes cubierto con una gran tira de crema dental…ERROR. Para darles ciertas referencias, un niño entre 1 y 3 años debería cepillarse los dientes con el equivalente a un grano de arroz de crema dental, un niño entre 4 y 6 años debería cepillarse con el equivalente a una arveja de crema dental y esa misma cantidad es más que suficiente para un adulto. Como dicho antes el flúor está ahí para endurecer el esmalte de los dientes y que las bacterias que proliferan en tu boca no generen caries pero esta no es la única opción. Las cremas dentales alternativas traen compuestos naturales que regulan las bacterias de la boca, balancean el ph y mineralizan los dientes para que así bacterias como el estreptococo mutans causante de la caries no prolifere. Se enfocan en solucionar la raíz del problema más que en hacer una barrera frente a un problema que ya está ahí.Lauril Sulfato de Sodio
Muy conocido en redes como SLS que básicamente es un potente detergente con cualidades espumantes capaz de retirar grasa de la piel o de los dientes con facilidad. Por esta razón, se encuentra en muchos productos de higiene personal (crema dental, enjuague bucal, shampoo, jabones, etc.). Este compuesto puede llegar a ser agresivo con algunos perfiles de piel y mucosas pues al retirar la grasa, retira la protección dérmica causando irritación e inflamación. Algunas personas sensibles al SLS pueden presentar dermatitis o aftas con cierta regularidad y no saber que se debe a este tipo de componentes.
Dióxido de Titanio:
Es un pigmento blanco que se usa para dar a las cremas dentales su aspecto seductor de “blanco puro” y es también usado como agente blanqueador. Este compuesto está clasificado en la lista 2B de grupos cancerígenos como “posiblemente cancerígeno para los seres humanos", clasificación basada en estudios clínicos hechos sobre animales por inhalación e ingesta de este componente. Los experimentos in vivo con inhalación resultaron casos de cáncer de pulmón lo que despertó las alarmas sobre su ingesta. Los estudios llevados a cabo sobre la ingesta arrojaron patologías intestinales como colitis que pueden evolucionar hacia el cáncer. Por esta razón, no debe ser ingerido de manera regular. (Consultar lista en la página del IARC ref. # 13463-67-7).
Propilenglicol:
Usado como agente humectante y un optimizador de la taza de absorción de productos en la crema dental. Varios estudios (entre esos los efectuados por el Environmental Working Group) han demostrado que su ingesta puede causar erupciones cutáneas e irritación en las membranas mucosas.
Glicerina:
En forma de líquido espeso soluble, se usa para darle textura la crema dental, tener justamente la sensación cremosa y suave y evitar que el producto se seque con el tiempo. Existe un estudio del Dr. Gerald Judd que afirma que la glicerina sintética se puede adherir a los dientes causando una envoltura plástica fina que le impide a los dientes mineralizarse o mantener el equilibrio adecuado de nutrientes. Muchos otros estudios contradicen esto, siendo la única afirmación correcta la de decir que la glicerina no trae ningún beneficio para la salud oral, solo está ahí para estabilizar un producto. Algunas cremas dentales pueden contener hasta 40% de glicerina que finalmente no aporta a la salud oral.
Triclosan:
El triclosan es un pesticida de gérmenes y micro-organismos usado en el entorno médico. Después su uso de popularizó en productos de uso común como cremas dentales, enjuagues, jabones, detergentes. Sin embargo este uso generalizado viola varios estatutos de salud y de medio ambiente por lo cual fue prohibido en la unión europea a partir del 2017 en su uso para jabones de manos. El uso indiscriminado de agentes antibacteriales en productos de aseo genera un desbalance en el mundo microbiano. La asepsia obsesiva genera vulnerabilidad a los gérmenes pues éstos comienzan a crear resistencias a esos productos. Además, las superficies que tienen microbios de forma natural están saturadas por estos y, por ende, no hay espacio físico para que entren otros microorganismos. Pero si se desinfecta, el espacio queda libre para que los gérmenes resistentes y más peligrosos colonicen, se reproduzcan y causen enfermedades. El único espacio que debe estar aséptico es un quirófano, ningún otro.
Sacarina de sodio (u otros endulzantes artificiales como el sorbitol, aspartame, etc.):
Y como a todos nos gusta lo dulce, se usan para endulzar la crema dental y el enjuague sin que esto produzca caries. Además de las sospechas que ligan este tipo de endulzantes con posibles casos de cáncer (aunque no haya estudios concluyentes en el tema), si se debate en la actualidad que tan buenos son, ya parecen promover el deseo de consumo de alimentos dulces. “La solución sabia sería desendulzar la vida”.
¿Por qué usar entonces una crema dental, un enjuague bucal y una seda dental alternativa?
Reduces tu consumo de plástico.
Usas productos 100% naturales producidos de manera consiente teniendo en cuenta tu salud y el medio ambiente.
Reduces riesgos en cuanto a reacciones cutáneas u otras afecciones aún más graves que pueden surgir del uso constante de tal cantidad de químicos.







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